martes, junio 18, 2013

Los nuevos astronautas de la NASA: ¿los "perdidos"?

La NASA ha hecho pública la 21ª selección de astronautas en su historia. Ocho candidatos, cuatro hombres y cuatro mujeres, engrosarán la lista de astronautas de la agencia espacial norteamericana. Los elegidos son: Josh A. Cassada (39 años, físico y piloto de la armada), Victor J. Glover (37 años, teniente coronel y piloto de la armada), Tyler N. Hague (37 años, teniente coronel de la USAF), Christina M. Hammock (34 años y empleada de la NOAA), Nicole Aunapu Mann (35 años y piloto del cuerpo de Marines), Anne C. McClain (34 años y piloto de helicópteros del ejército), Jessica U. Meir (35 años y profesora asistente de anestesia de la Harvard Medical School) y Andrew R. Morgan (37 años y médico del ejército). El proceso de selección ha tenido que filtrar más de 6100 solicitudes procedentes de todos los rincones de Estados Unidos. La NASA tiene actualmente 49 astronautas en activo, aunque en caso necesario esta lista podría ampliarse con personal que actualmente ocupan puestos administrativos.

Los ocho nuevos astronautas de la NASA (fuente).

Pero lo llamativo de este caso es que estamos ante la primera selección de astronautas de la NASA que no saben con qué vehículo alcanzarán el espacio, si es que lo hacen algún día. La selección de 2009, 'The Chumps' tampoco es que tengan unas expectativas mucho mejores, pero cuando fueron elegidos el transbordador aún estaba en servicio y se suponía que iban a volar en la nave Orión del Programa Constelación, programa que fue cancelado por el presidente Obama en 2010. Esta selección, por contra, no tiene ni idea sobre cómo accederá a la órbita. ¿Será en una Soyuz rusa?¿En la nave Orión de la NASA?¿En la versión tripulada de la Dragon de SpaceX?¿En la CST-100 de Boeing?¿O acaso lo harán con el Dream Chaser de Sierra Nevada? Si la nave Orión finalmente no sale adelante, los astronautas de la NASA dejarán de tener un vehículo propio y se verán obligados a usar las naves de la iniciativa privada. Esto significa que no serán los únicos astronautas estadounidenses, ya que deberán compartir ese honor con las tripulaciones de las compañías privadas.

La tradición manda que cada selección de la NASA tenga un apodo. Por ejemplo, la 20ª selección es conocida como 'The Chumps'. ¿Serán estos 'Los Perdidos'? Y sin embargo... Seamos optimistas. Si por un casual el SLS y la Orión salen adelante es posible que alguno de estos ocho astronautas sean los primeros en tocar un asteroide. Veremos.

Vídeo sobre los nuevos astronautas:


El complejo orbital chino de la próxima década

Mientras la tripulación de la Shenzhou 10 está viviendo en el interior del pequeño laboratorio orbital Tiangong 1, China sigue adelante con sus planes espaciales. Tras la Tiangong 1 deberá despegar la Tiangong 2, con unas características que aún no se han hecho públicas. Lo que sí sabemos es que China planea construir entre 2020 y 2022 una gran estación de 60 toneladas formada por tres módulos de 20 toneladas cada uno lanzados por el futuro cohete Larga Marcha CZ-5. Los astronautas llegarán a bordo de naves Shenzhou lanzadas por CZ-2F/G y los víveres irán dentro de naves de carga de derivadas de las Tiangong que serán lanzadas por cohetes CZ-7. Como decíamos, esto ya lo sabíamos. Lo que no sabíamos son los planes que tiene China para después de terminar la construcción de la estación.

El complejo orbital chino de 180 toneladas de la próxima década (fuente).

De acuerdo con un artículo oficial publicado recientemente, China pretende ampliar esta estación durante la próxima década añadiendo más módulos, alcanzado una masa final de 180 toneladas. La tripulación permanente será de entre tres y seis personas, que permanecerán en la estación unos seis meses. Es decir, igual que en la ISS. En el artículo también se detallan algunas características de la futura nave de carga basada en las Tiangong, que tendrá una masa de 13,5 toneladas y una capacidad de carga de 6,5 toneladas. Los módulos se colocarán en los puertos de atraque correspondientes usando un brazo robot autónomo muy parecido al ERA europeo en vez del sistema Lyappa usado en la estación Mir.

La estación de 2020 (fuente).

La segunda fase de la estación espacial china comenzará uniendo un nuevo módulo central a la estación (fuente).

Detalles del carguero basado en las Tiangong (fuente).

El complejo orbital chino o segunda fase de la estación se creará uniendo un módulo central al ya existente. Cada módulo central contará con seis puertos de atraque, como el módulo central de la Mir. Los cuatro módulos científicos especializados estarán dotados de paneles solares y también incluirán plataformas de exposición al vacío. Obviamente, este complejo orbital es por ahora un simple proyecto preliminar, pero algo se mueve más allá de la Gran Muralla. Está claro que China no quiere quedarse en la estación espacial de 2020 y sigue desarrollando su estrategia para el programa espacial tripulado. La próxima década promete ser la de la presencia continuada china en el espacio.

domingo, junio 16, 2013

Tierra, aquí Chaika. ¡La Tierra es hermosa! (Medio siglo de la primera mujer en el espacio)

Aquí Chaika, veo el horizonte como una línea azul. Es la Tierra. ¡Es hermosa! Hola, Universo'

Valentina Tereshkova, 16 de junio de 1963.

Hoy en día parece difícil de creer, pero hubo una época en la que ciertos trabajos te estaban vedados por el simple hecho de ser mujer. Una de esas profesiones era la de cosmonauta. ¿Cómo iba a estar una mujer entre el selecto grupo de masculinos y viriles pilotos de combate que debían volar en las primeras naves espaciales? Pero, contra todo pronóstico, solamente dos años después del vuelo de Yuri Gagarin, Valentina Vladímirovna Tereshkova se convirtió en la primera mujer en el espacio. Parece mentira que ya haya pasado medio siglo.

Tereshkova en el interior de la Vostok.

Una mujer en el espacio

La idea de poner una mujer en órbita surgió casi al mismo tiempo que Gagarin surcaba los cielos a bordo de la Vostok 1. El éxito propagandístico de la hazaña de Yura había sido de tal calibre que las autoridades soviéticas comenzaron a temer que los norteamericanos se les adelantasen. Los Estados Unidos habían sido los segundos en poner un hombre en el espacio, pero ahora podían tomarse la revancha y ser los primeros en enviar una fémina a la órbita terrestre. Una perspectiva que había que evitar a toda costa. Los rumores que llegaban del otro lado del Atlántico no eran nada tranquilizadores. Aunque la NASA no tenía ninguna mujer astronauta en sus filas, todo parecía indicar que se había iniciado un procedimiento de selección para poner una mujer en el espacio. Estos rumores terminaron por ser falsos, pero en medio de la Guerra Fría nadie estaba dispuesto a correr riesgos.

El teniente general Nikolái Petróvich Kamanin, encargado de la selección de cosmonautas, decidió comenzar la búsqueda de mujeres cosmonautas cuanto antes. En octubre de 1961, Kamanin escribió en su diario: 'no podemos permitir que la primera mujer en el espacio sea norteamericana. Sería un insulto para los sentimientos patrióticos de las mujeres soviéticas'. Dicho y hecho. El 31 de diciembre de 1961 el Comité Central del PCUS autorizó un nuevo proceso selectivo para aumentar las filas del cuerpo de cosmonautas de cara a los futuros proyectos espaciales que debían llevarse a cabo tras las misiones Vostok. Gracias a las presiones de Kamanin, el decreto autorizaba la búsqueda de cinco candidatas a cosmonauta. ¿Pero dónde encontrarlas?

No existían mujeres que pilotasen aviones de combate dentro de las Fuerzas Aéreas Soviéticas (VVS) y si algo tenía claro Kamanin era que el proceso de selección tenía que estar vinculado a los militares. De no ser así, el Ingeniero Jefe Serguéi Koroliov podría aprovechar la ocasión para arrebatarle parte de su poder de decisión en el reclutamiento de cosmonautas, algo que ya había intentado en varias ocasiones. Kamanin decidió entonces usar la DOSAAF (Sociedad de Voluntarios para la Colaboración con el Ejército, la Aviación y la Flota), una especie de organización paramilitar que permitía a los civiles colaborar de forma directa en ciertos asuntos militares. En el periodo comprendido entre 1951 y 1955 Kamanin había sido uno de los altos cargos de la DOSAAF, así que conocía bien la organización y su funcionamiento. La DOSAAF se encargó de llevar a cabo un procedimiento secreto para la búsqueda de mujeres cosmonautas. Los clubes de paracaidismo y aviación -que se daban como setas en la URSS de la época- eran la fuente principal de candidatas. Después de un proceso inicial de selección en el que se valoraban ciertos parámetros como edad -entre 18 y 30 años-, estado civil -a ser posible debían tratarse de mujeres solteras-, estatura y peso, la DOSAAF recopiló una lista inicial con 400 nombres a comienzos de 1962, una lista que pronto quedaría reducida. Entre las candidatas estaba Valentina Tereshkova, una humilde trabajadora textil de 24 años hija de Vladímir Tereshkov, un koljosiano héroe de guerra fallecido en 1940 durante el conflicto entre la URSS y Finlandia. Tras el vuelo de Gagarin, la joven Tereshkova había mandado una carta a las autoridades soviéticas prestándose voluntaria para ser la primera mujer en el espacio.

Elegidas para la gloria

El 15 de enero de 1962 Kamanin ya tenía en su despacho los informes de 58 candidatas. El viejo militar curtido en la Segunda Guerra Mundial no quedó nada impresionado. Más bien lo contrario. En su opinión, la DOSAAF no había hecho bien sus deberes y la mayoría de candidatas simplemente no estaban a la altura. Kamanin quería supermujeres en perfecto estado físico y patriotas hasta la médula que además contasen con experiencia de vuelo, de tal forma que pudiesen ser entrenadas para viajar al espacio en menos de seis meses. Esto puede parecer una locura, pero no nos olvidemos de que la Vostok era básicamente una nave automática en la que el cosmonauta era poco menos que un simple pasajero. Sólo en condiciones de emergencia la cosmonauta debería tomar el control de la nave, así que no hacía falta que fuese una piloto consumada. Kamanin redujo pronto la lista de la DOSAAF a 23 candidatas que deberían viajar a Moscú para llevar a cabo pruebas médicas. Cinco de las mujeres fueron descartadas inmediatamente después de las pruebas preliminares. Las elegidas para la gloria serían Borzenkova, Valentina Daricheva, Svetlana Ivleva, Galina Korchuganova, Galina Korolkova, Tatiana Kuznetsova, Vera Kvasova, Natalia Maslova, Tatiana Morozitcheva, Valentina Ponomariova, Marina Popóvicha, Marina Sokolova, Liudmila Solovieva, Irina Soloviova, Valentina Tereshkova, Yefremova, Zhanna Yorkina y Rosalia Shikina (con el apellido de casada Zanozina). Entre las candidatas llamaba la atención la presencia de Marina Popóvicha, mujer del cosmonauta Pável Popóvich y piloto de pruebas (en realidad, Popóvicha tenía más horas de vuelo que su marido).

La nave Vostok comparada con la Mercury estadounidense (Paco Arnau/ciudad-futura.net).

Kamanin dividió a las candidatas en dos grupos para someterlas a todo tipo de pruebas médicas y psicológicas. Las supervivientes de este duro proceso de selección serían Kuznetsova, Sokolova, Solovieva, Soloviova, Tereshkova y Yefremova en el primer grupo, mientras que en el segundo quedarían Borzenkova, Ponomariova y Yorkina. Popóvicha no pasó el corte, quizás -dicen las malas lenguas- debido a las presiones de su marido (del que terminaría divorciándose poco tiempo después). Finalmente, el 3 de abril se hizo oficial la selección oficial, formada por cinco candidatas que deberían ingresar inmediatamente en las Fuerzas Aéreas con el rango de soldado para comenzar los entrenamientos. Las cinco serían Tatiana Kuznetsova -una joven paracaidista de veinte años con varios récords a sus espaldas-, Valentina Ponomariova -28 años, piloto, paracaidista, madre de un niño de tres años y casada-, Irina Soloviova -paracaidista de 24 años con 2200 saltos en su haber-, Valentina Tereshkova -paracaidista de 24 años- y Zhanna Yorkina -paracaidista de 22 años-.

Valentina Ponomariova, la segunda suplente de Tereshkova.

Kuznetsova, Soloviova y Tereshkova llegaron a al TsPK (Centro de Entrenamiento de Cosmonautas) de Moscú el 2 marzo de 1962 para comenzar su entrenamiento, mientras que las otras dos candidatas las seguirían un mes después. La actitud hacia las primeras mujeres cosmonautas por parte de sus compañeros varones fue en un principio bastante fría, cuando no abiertamente hostil. A pesar de la propaganda del régimen, en 1962 la URSS seguía siendo una sociedad bastante machista -aunque ciertamente menos que en la mayoría de países del mundo- y no todo el mundo estaba encantado con la idea de mandar una mujer al espacio. Pero la hostilidad dentro del cuerpo de cosmonautas tenía más que ver con la competencia que con el sexo. Muchos cosmonautas de la primera selección veían con rencor cómo uno de los preciados asientos de las últimas naves Vostok iba a ser destinado a una recién llegada sin apenas formación. Pero las futuras cosmonautas, acostumbradas a abrirse paso en una sociedad de hombres, estaban encantadas. Allí estaban ellas, que apenas unas semanas antes eran unas simples ciudadanas anónimas, codeándose con auténticos mitos soviéticos de la talla de Gagarin y Titov. El propio Gagarin sería el encargado de dar la bienvenida a las candidatas y de que se sintiesen como en casa.

Irina Soloviova, suplente de Treshkova.

Las chicas pronto comenzaron a ganarse el respeto de sus compañeros. Al igual que ellos tuvieron que pasar por los rigores del duro entrenamiento del TsPK para convertirse en cosmonauta, lo que implicaba horas y horas de 'tortura' en todo tipo de mecanismos a cual más endiablado. Desde la centrífuga hasta la cámara de vacío, las candidatas tuvieron que sufrir lo indecible. Una de las pruebas más duras desde el punto de vista psicológico era la cámara de aislamiento, en la que los cosmonautas permanecían sin conexión con el mundo exterior durante días. Según contaría años más tarde, Tereshkova pudo superar esta prueba escribiendo cartas a su madre. El entrenamiento incluía volar en aviones MiG-15 UTI e Ilyushin Il-14, aunque nunca en solitario. También experimentaron la ingravidez en vuelos parabólicos a bordo de Túpolev Tu-104 y realizaron decenas de saltos en paracaídas con y sin la escafandra Sokol de la nave Vostok (algunos de los saltos tuvieron lugar sobre el Mar Negro).

Traje Sokol SK de la Vostok (Eureka).

Gracias al entrenamiento, las debilidades y fortalezas de cada una de las candidatas pronto quedaron bastante claras. Kuznetsova se descolgó del grupo tras sufrir una enfermedad, lo que impidió que se presentase a los exámenes finales en octubre de 1962. De todas formas, su poca edad y la falta de madurez psicológica no la hacían figurar entre las favoritas. Por su parte, Yorkina sufrió un esguince durante un salto en paracaídas y su rendimiento durante los entrenamientos no era nada bueno. Aparentemente, Yorkina decidió saltarse la dieta e incluso llegó a desmayarse durante una misión simulada de tres días (en la cual también se quitó las botas del traje pese a estar terminantemente prohibido). Ante este panorama, la lista se redujo de facto a Ponomariova, Tereshkova y Soloviova. Desde el punto de vista del desempeño durante los entrenamientos, Ponomariova era la ganadora de calle. Gozaba además del apoyo del influyente Mtislav Keldish, director de la Academia de Ciencias de la URSS, ya que había trabajado para él en el pasado. Era además la única con experiencia de pilotaje. Lamentablemente, su carácter rebelde había llamado la atención del siempre atento Kamanin. Y es que después de los incidentes con cosmonautas indisciplinados como Mars Rafikov, lo último que deseaba Kamanin era otra bala perdida en el cuerpo. Soloviova era la más fuerte físicamente, pero fallaba en el aspecto del trabajo en equipo, así que sólo quedaba Tereshkova. Para Kamanin, era claramente la favorita. Sus raíces humildes y su condición de proletaria ejemplar sin duda ayudaron en la elección. A finales de noviembre de 1962, Kamanin escribió en su diario: 'debemos enviar a Tereshkova primero, con Soloviova como su suplente. Tereshkova es una Gagarin con falda'. Y no era el único que se había fijado en Tereshkova. El cosmonauta Andrián Nikoláiev pasaba cada vez más tiempo con ella, quizás más del estrictamente necesario.

Valentina Tereshkova (Wikipedia).

Para entonces ya se había decidido llevar a cabo una única misión Vostok con una mujer a bordo, que además sería la última del programa. En agosto de 1962, Andrián Nikoláiev y Pável Popóvich habían llevado a cabo las misiones Vostok 3 y Vostok 4. Aunque las Vostok no podían acoplarse entre sí, Koroliov decidió llevar a cabo las dos misiones al mismo tiempo para apuntarse otro tanto en la carrera espacial. La jugada se repetiría con la Vostok 5 y Vostok 6. En la primera nave viajaría Borís Volynov o Valeri Bykovsky, mientras que en la segunda iría una de las tres mujeres. El vuelo tendría lugar en junio de 1963, pero un mes antes del lanzamiento todavía no se había elegido formalmente quién tripularía la nave. El 14 de mayo Kamanin se reunió con Tereshkova y llegó a la conclusión de que alguien le había filtrado las noticias sobre su elección. El 21 de mayo de 1963, poco antes de partir hacia el cosmódromo de Tyura-Tam, Koroliov informó oficialmente al grupo que la seleccionada había sido Tereshkova, con Irina Soloviova como su suplente. Ponomariova también viajaría al cosmódromo en calidad de segunda suplente, pero era consciente de que las posibilidades que tenía de volar eran nulas. La decisión disgustó profundamente a Ponomariova, que había esperado quedar al menos como primera suplente. La elección de dos suplentes tenía que ver con la preocupación de la Comisión Estatal acerca de los ciclos menstruales de las cosmonautas, ya que se había decidido llevar a cabo la misión en medio del ciclo de la cosmonauta principal (finalmente el vuelo fue retrasado unos días).

Al mismo tiempo, Bykovsky fue elegido el tripulante de la Vostok 5 en detrimento de Volynov. La decisión de Kamanin estuvo dictada, entre otros factores, por el peso, ya que Bykovsky pesaba unos 15 kg menos que Volynov. Las Vostok 5 y 6 serían versiones avanzadas de la nave con una masa superior a sus predecesoras, así que el menor peso de Bykovsky era de agradecer. Como anécdota, Kamanin dejó constancia en su diario que Bykovsky era poco agraciado físicamente y resultaba muy poco fotogénico, así que prohibió la difusión de cualquier retrato del cosmonauta que no hubiera sido aprobado por él mismo.

Valentina Tereshkova.

Camino al cosmódromo

El 1 de junio las tripulaciones principales y de reserva de las Vostok 5 y 6 llegaron al cosmódromo a bordo de un Antónov An-10 junto con Gagarin, Titov y los miembros de la Comisión Estatal, dirigida por Georgui Tyulin. Yorkina también iba en el avión. Dos días después, Tereshkova y Ponomariova se probaron las nuevas escafandras Sokol SK-2 que la oficina de diseño Zvezdá había creado teniendo en cuenta las particularidades de la anatomía femenina. Las cosmonautas comprobaron el grado de comodidad de la escafandra, algo de vital importancia teniendo en cuenta que no se la quitarían durante los varios días que debía durar el vuelo. El 4 de junio la Comisión Estatal autorizó las dos últimas misiones del programa Vostok. El lanzamiento de la Vostok 5, previsto para el 7 de junio, tuvo que ser pospuesto al 11 de junio por culpa de la elevada velocidad del viento en el cosmódromo, que alcanzaba los 72 km/h. Las normas de seguridad prohibían el traslado del cohete a la rampa con vientos por encima de los 54 km/h.

Soloviova, Ponomariova, Tershkova y Koroliov en el cosmódromo.

Los cosmonautas recibieron instrucciones precisas para comunicarse con la Tierra. Si decían 'me siento perfectamente, el equipo de la nave funciona a la perfección' es que el vuelo podía seguir adelante. Si en vez de 'perfecto' usaban un simple 'bien', significaría que habían surgido ciertos problemas que impedían completar la misión. Por último, la palabra 'satisfactorio' era el código para indicar que debían regresar a la Tierra urgentemente. El 6 de junio a las siete en punto el cohete con las Vostok 5 fue trasladado a la rampa. La preparación del lanzador sufrió bastantes problemas por culpa de diversos fallos técnicos. Kamanin, en una charla privada con Bykovsky le recordó que lo importante no era cumplir la misión, sino que volviese de una pieza. El 11 de junio Koroliov decidió pasar el día con Tereshkova para conocerla mejor. Ese mismo día, la Comisión Estatal decidió postergar el vuelo una vez más por culpa de la elevada actividad solar.

El lanzamiento de la Vostok 5 fue movidito. Primero falló el emisor VHF de la nave, aunque la Comisión decidió seguir adelante con el vuelo. Luego, cuando el ingeniero a cargo del asiento de eyección tuvo que armar el mecanismo del mismo, observó como el cable de armado se resistía a salir, por lo que tomó la decisión de cortarlo con un cuchillo. Cuando el constructor principal de la Vostok, S. M. Alekséiev, se enteró del desaguisado avisó a la Comisión de que no se podía llevar a cabo la misión en esas condiciones. Se paralizó la cuenta atrás y  los ingenieros retiraron la escotilla de la Vostok para inspeccionar el estado del asiento. Se decidió seguir adelante, pero cuando sólo quedaban cinco minutos para el despegue se comprobó que existía un problema con la tercera etapa del cohete, el Bloque Ye, lo que obligó a retrasar el lanzamiento otra vez. El despegue se había retrasado tanto que se contempló la posibilidad de sustituir a Bykovsky por Volynov.

Interior de una cápsula Vostok (Eureka).

Por fin, a las 14:59 hora de Moscú, solamente dos horas antes de que se cerrase la ventana de lanzamiento, Yastreb -'halcón', el nombre en código de Bykovsky- despegó desde Tyura-Tam, situándose pocos minutos después en una órbita de 196 por 235 kilómetros. Milagrosamente, el transmisor de VHF volvió a funcionar una vez en el espacio. Con Yastreb ya en el espacio, la Comisión decidió lanzar a Tereshkova dos días después. Su nombre en código sería Chaika, 'gaviota' (algunas feministas se quejarían posteriormente del criterio usado para elegir los nombres). Tereshkova pudo saludar a Bykovsky desde el control de tierra. Un cómplice 'estoy esperando', fue la respuesta del cosmonauta a su compañera desde el espacio. Anteriormente, la Comisión pensaba lanzar a Tereshkova cinco días después y hacer aterrizar las dos naves al mismo tiempo, pero los retrasos de los últimos días obligaban a cambiar los planes. El día antes del lanzamiento Tereshkova fue informada del estado del cohete y la nave por los ingenieros Konstantín Fektístov -futuro cosmonauta- y Borís Raushenbaj. Las tres cosmonautas se dirigieron a la rampa para llevar a cabo una ceremonia de aceptación del vehículo. Aunque las tres eran tenientes de las fuerzas aéreas soviéticas y era una ceremonia militar, se decidió que llevasen ropas civiles. Tras la ceremonia, las tres mujeres subieron hasta la nave para comprobar el estado de la Vostok. Tereshkova y Soloviova se sentaron brevemente dentro de la nave, pero Ponomariova rechazó el honor. Tras charlar con Koroliov, Tereshkova se retiró a dormir en la misma casa y en la misma cama que había usado Gagarin dos años antes.

Tereshkova, Soloviova y Ponomariova junto a la rampa con Koroliov el día antes del lanzamiento.

La misión

El día del lanzamiento de la Vostok 6 amaneció a las cuatro de la mañana en Tyura-Tam. Era un día perfecto. Tereshkova y Soloviova se levantaron a las siete y media hora local (5:30 hora de Moscú). No obstante, durante las pruebas con las escafandras de las cosmonautas surgió un problema que podría haber cambiado el curso de la historia. El traje Sokol SK-2 de Soloviova sufrió una rotura a la altura del cuello. El traje fue rápidamente reemplazado por el de Ponomariova, pero de haberse tratado de la escafandra de Tereshkova el problema habría sido más grave. Tereshkova era la más alta de las tres, así que el traje de Soloviova o el de Ponomariova no le servían. Si su escafandra se hubiese roto, la Comisión no habría tenido más remedio que lanzar a Soloviova en su lugar.

Tereshkova en su escafandra.

Koroliov con Tereshkova.

Enfundada en su traje espacial, Tereshkova se despidió de Gagarin, Titov, Koroliov y otros miembros de la Comisión Estatal antes de dirigirse en autobús hacia la rampa. Valentina descendió del autobús de la mano de Andrián Nikoláiev. 'Camarada representante de la Comisión Estatal, la cosmonauta Tereshkova está lista para el vuelo', dijo Tereshkova ante la Comisión sosteniendo el ramo de flores que le había dado Koroliov. Allí estaban sus compañeras Soloviova, Ponomariova y Yorkina (Kuznetsova no viajó a Tyura-Tam). Valentina -Valya para los amigos- subió las escaleras de la torre que conducían al ascensor. A las 12:15 ya estaba dentro de la cápsula esférica sharik de la nave y, como ya era habitual en el programa Vostok, pasó las dos horas que quedaban escuchando música y comprobando las comunicaciones. Durante los preparativos del lanzamiento, Koroliov, Gagarin y Nikoláiev serían los encargados de hablar con Tereshkova a través de la radio. La profesionalidad de Tereshkova sorprendió al propio Kamanin. Para el viejo militar, Tereshkova se había comportado mejor que Nikoláiev y Popóvich durante sus respectivas misiones. 'Me alegro de que no nos hayamos equivocado en la elección de la primera mujer en el espacio', escribió en su diario.

Bykovsky y Tereshkova posando con niños.

En unos pocos minutos todo el mundo conocería el nombre de Valentina Tereshkova y le dedicarían interminables artículos y reportajes. Pero en esos momentos, mientras esperaba sentada dentro la cápsula, era aún una total desconocida. Quince minutos antes del despegue se puso los guantes y cerró el visor de su casco. Veinte segundos antes del lanzamiento Tereshkova declaró que podía sentir el cohete cobrando vida y su pulso se disparó mientras se agarraba a los asideros del asiento eyectable que, en caso de emergencia, sería su única oportunidad de sobrevivir. Los cinco motores de la primera y segunda etapas del cohete Vostok alcanzaron su empuje máximo. A las 12:30 hora de Moscú Chaika se elevó a los cielos con la primera cosmonauta de la historia en su interior.

Dos minutos más tarde se separaron los cuatro bloques laterales de la primera etapa, seguidos treinta segundos después por la cofia que rodeaba la nave Vostok. Hasta ese momento, Tereshkova sólo había podido ver el exterior por una pequeña ventana, pero ahora la luz entraba a borbotones por la mirilla principal del visor Vzor de la cápsula. Cinco minutos después del despegue se separó la segunda etapa o Bloque A. El Bloque Ye tomó el relevo, acelerando a la Vostok 6 (Vostok 3KA número 8) hasta los 28000 km/h. Una vez alcanzada la velocidad orbital, la nave se separó de la tercera etapa. Nunca antes una mujer había viajado tan rápido y tan alto. Tereshkova estaba en el espacio.

Un cohete Vostok despegando (Novosti Kosmonavtiki).

La órbita, de 180,9 por 231,1 kilómetros y 64,95º de inclinación, había sido calculada para que la Vostok 6 pasase a tan sólo cinco kilómetros de la Vostok 5, pero los cosmonautas fueron incapaces de verse mutuamente. Los planos de las órbitas de las dos naves tenían una separación de 30º, por lo que los cosmonautas solamente podían comunicarse entre sí durante unos minutos dos veces por órbita. 'Aquí Chaika, veo el horizonte como una línea azul. Es la Tierra. ¡Es hermosa! Hola, Universo', dijo Tereshkova una vez en órbita. Durante su primera 'noche' en el espacio Valentina durmió casi ocho horas, sin duda fatigada tras la tensión del día del lanzamiento. Aunque Bykovsky no pudo ver a Tereshkova, los dos cosmonautas sí que pudieron hablar por radio. 'El enlace con Chaika es prefecto. ¡Me ha cantado una canción!', comunicó Bykovsky.

Mientras, Tereshkova se dedica a llevar a cabo los objetivos de su misión. Básicamente, experimentos biomédicos relacionados con la capacidad de adaptación al espacio del organismo femenino. Para tal fin, Valentina estaba conectada a toda una batería de sensores que grabaron sus parámetros vitales durante el vuelo. Las condiciones en el interior de la cabina eran agradables, con una presión de 755 mm de mercurio y una temperatura de 18º-22º C. No obstante, Tereshkova se vio obligada a llevar el traje durante toda la misión, unas condiciones en absoluto idóneas. Aparentemente, Tereshkova sufrió el famoso 'mareo espacial' que experimenta un tercio de los cosmonautas y llegó a vomitar, aunque la dieta de 'bajos residuos' no es que fuese precisamente muy apetecible. La Vostok llevaba raciones suficientes para cuatro comidas al día y un consumo diario de 1,5 litros de agua. Tereshkova no consumió todas las raciones y los rumores dicen que llegó a regalar algunas de las raciones tras aterrizar por miedo a que los médicos pudiesen decirle algo. Años después declararía que el pan estaba muy duro y que una de las comidas había sido la causa de los vómitos en órbita.

Tereshkova antes del lanzamiento.

La Vostok 5 debía permanecer siete días en el espacio, pero al alcanzar una órbita ligeramente más baja de la prevista fue imposible mantener este objetivo (las Vostok, al igual que las Mercury norteamericanas, carecían de capacidad para modificar sus parámetros orbitales). La Comisión decidió que Bykovsky regresase el 19 de junio tras pasar seis días en el espacio. Tereshkova regresaría el mismo día. Mientras, la cosmonauta aprovechó para realizar una pequeña entrevista por radio con un periodista del Komsomólskaia Pravda. Posteriormente, Bykovsky trató en vano de contactar con Tereshkova. La cosmonauta ya se había dormido.

Bykovsky debía regresar en la órbita número 82, mientras que Tereshkova lo haría en la número 49 tras pasar tres días en órbita. Pero la fatiga parece comenzar a pasarle factura a Tereshkova, que se queda dormida en varias ocasiones fuera del programa previsto. Durante una de las sesiones de comunicación el día antes de la reentrada, el control de tierra le indica a la cosmonauta cómo debe orientar la nave manualmente para el encendido de frenado. Aunque la Vostok es automática, Tereshkova debe orientar manualmente la nave en caso de emergencia. Para consternación de Kamanin, Tereshkova es incapaz de orientar la nave en dos ocasiones. Ante los temores del control de vuelo, Tereshkova se limita a responder 'tranquilos, lo haré todo bien mañana'. Kamanin no se fía y ordena a Gagarin, Titov y Raushenbaj que se comuniquen con ella durante la órbita final para darle las instrucciones pertinentes en caso necesario.

Nave Vostok.

Antes del regreso, los dos cosmonautas duermen plácidamente. Horas después, Tereshkova logra orientar la nave manualmente durante quince minutos, demostrando al fin que es capaz de hacerlo. Koroliov y Kamanin respiran tranquilos. A las 9:39 comienza el ciclo automático de la reentrada de la Vostok 6. La nave se orienta automáticamente con respecto a la dirección de avance orbital y, finalmente, se enciende el motor S5.4 del sistema TDU durante 39 segundos. No ha hecho falta la intervención de Tereshkova, pero para asombro de todos, Kamanin el primero, la cosmonauta no informa de la orientación de la nave ni del encendido del motor. Tampoco dice nada sobre la separación de la cápsula del módulo de servicio, una maniobra obviamente crítica que había dado problemas en anteriores misiones Vostok. Aunque el control de tierra tiene acceso a datos telemétricos básicos, el informe del cosmonauta es vital para saber si todo se ha desarrollado según lo previsto. Ante el silencio de Chaika, Kamanin y Koroliov temen lo peor. Ambos hombres no le perdonarían a Tereshkova su extraño silencio durante esta fase crítica de la misión, un episodio que sería usado en repetidas ocasiones para justificar la presencia de pilotos profesionales en los vuelos espaciales.

Tereshkova con Gagarin y Koroliov antes del vuelo.

Pero Tereshkova y su nave han sobrevivido a la reentrada. A 6,5 kilómetros de altura, la escotilla principal de la Vostok sale disparada y poco después se activa el asiento eyectable. El paracaídas se despliega y Tereshkova desciende lentamente hacia la superficie. La cosmonauta decide levantar el visor del casco para ver mejor el lugar de aterrizaje y mira hacia arriba para comprobar la correcta apertura del paracaídas. Mal hecho, porque justo en esos momentos le golpea un pequeño fragmento de metal en la cara. Por suerte, sólo le provoca un pequeño corte sin importancia en la nariz.

Si Gagarin estuvo a punto de caer en el Volga tras su vuelo, Tereshkova casi desciende en medio de un lago. Ha sido entrenada para esta situación, pero no es algo que le agrade. Afortunadamente, los fuertes vientos de 61 km/h la apartan de la superficie del lago y aterriza sana y salva en la estepa a 620 kilómetros de la ciudad kazaja de Karaganda, aunque se golpea fuertemente la cabeza dentro del casco. Son las 11:20 hora de Moscú. El vuelo de Tereshkova ha durado 2 días, 22 horas y 50 segundos. Chaika ya está en casa. La primera mujer en el espacio ha regresado con éxito. Bykovsky aterrizaría tres horas más tarde a 800 kilómetros de distancia, dando por finalizado el programa Vostok.

La cosmonauta decide quitarse la escafandra y se pone el mono de trabajo que lleva en el contenedor con el equipo de emergencia. Como ya había pasado con Gagarin dos años antes, fueron granjeros de la zona los primeros en contactar con ella. Gracias a su ayuda, Tereshkova lleva su escafandra y el asiento hasta la cápsula, que había aterrizado independientemente a unos 400 metros de distancia. El equipo de rescate la localiza al fin y la traslada hasta Karaganda, donde se le realizan los primeros análisis médicos. Koroliov y Kamanin reciben la confirmación de que la cosmonauta está viva dos horas después del aterrizaje. El 22 de junio Tereshkova llega a Moscú tras pasar por Kuybishev -actualmente Samara- para ser recibida por la cúpula del gobierno soviético con todos los honores.

Tereshkova había hecho historia. En menos de dos años, esta mujer había pasado de ser una humilde trabajadora textil a convertirse en un icono de la cosmonáutica y de la Unión Soviética. Pero, pese a el éxito de su misión, habría que esperar casi veinte años para que otra mujer siguiese sus pasos. Está claro que Valya fue una pionera en todos los sentidos.

Tereshkova en la plaza roja con Jruschov, Gagarin y Popóvich.

 Tereshkova se casaría en 1963 con el cosmonauta Andrián Nikoláiev.


viernes, junio 14, 2013

Las nuevas revelaciones sobre la muerte de Gagarin... que no son nuevas

Hace unos días, el antiguo cosmonauta Alexéi Leónov aprovechó el estreno de la película Gagarin, el primero en el espacio para revelar la auténtica causa de la muerte de Yuri Gagarin. De acuerdo con Leónov, el avión de entrenamiento de fabricación checoslovaca MiG-15UTI nº 612739 en el que viajaban Gagarin y su instructor de vuelo, el coronel Vladímir Seryogin, se estrelló la fatídica mañana del miércoles 27 de marzo de 1968 por culpa de un avión de combate Sujói Su-15 que se cruzó en su camino y causó la pérdida del control del aparato por parte de la tripulación. El Su-15 pasó quizás a tan sólo diez o veinte metros del MiG de Gagarin mientras atravesaba la barrera del sonido. Las malas condiciones climatológicas que existían ese día en la base aérea de Chkalov explican que el anónimo piloto del Sujói no se percatara la presencia del MiG. Gagarin y Seryogin impactaron poco después contra el suelo a alta velocidad, muriendo en el acto. Por lo tanto, misterio resuelto. Punto y final. Una gran noticia de la que se han hecho eco muchos medios (aquí o aquí, por ejemplo).

El monumento en el lugar de la tragedia (fuente).

Bueno, la teoría interesante sí que es, no lo vamos a negar. Pero nueva, lo que se dice nueva, pues va a ser que no. Y es que Leónov lleva algo así como diez años contando esta teoría a todo el que le quiera oír. Sin ir más lejos, la podemos leer en el libro Two Sides of the Moon: Our Story of the Cold War Space Race que escribió junto con el astronauta David Scott en 2004 [1]. Leónov formó parte de la comisión de investigación original que estudió el accidente -y cuyos resultados no fueron hechos públicos en su momento por Brézhnev-, por lo que no cabe duda de que tuvo acceso a multitud de documentos y que sabe muchísimo sobre el tema. El problema consiste en que es prácticamente el único que sostiene esta versión de los hechos. De hecho, otros antiguos cosmonautas como Víktor Gorbatko no han tenido reparos en contradecir a Leónov en numerosas ocasiones.

El informe más concienzudo del accidente de Gagarin fue realizado por el teniente general Serguéi Mijaílovich Belotserkovsky 16 años después de que la comisión de investigación realizase su trabajo. De acuerdo con el Informe Belotserkovsky, la causa de la tragedia fue la misma apuntada por Leónov, pero el causante no fue un Su-15, sino otro MiG-15 que despegó más tarde. El informe deja la puerta abierta a la posibilidad de que una pareja de MiG-21 que también despegaron tras el avión de Gagarin -se ve que el espacio aéreo de Chkalov estaba muy concurrido esa mañana- pudieran ser los causantes, pero no menciona para nada al Su-15 de Leónov.

Tanto si fue un Su-15, un MiG-21 u otro MiG-15, lo cierto es que todo parece indicar que el avión de Gagarin y Seryogin perdió el control por culpa de la turbulencia de la estela de otra aeronave.  Otro informe oficial realizado por el mismísimo KGB y desclasificado en 2003 también apuntaba al encuentro cercano con un segundo MiG-15 como el causante de la desgracia. Pero no todo el mundo está de acuerdo. En 2005 el director de la comisión de investigación original, Ígor Kuznetsov, declaró que la causa pudo haber sido la despresurización accidental de la cabina, que provocó la pérdida de consciencia de los dos pilotos. Es posible que nunca sepamos la verdadera causa del accidente, pero lo que sí está claro es que no estamos ante una nueva revelación de Leónov, sino de un dato de sobra conocido desde hace años.

¡Gloria a los conquistadores del espacio!

[1]: At the time of the accident, it was known that a new supersonic Sukhoi SU-15 jet was in the same area as Yuri's MiG. Three people who lived near to the crash site confirmed seeing such a plane shortly before the accident. According to the flight schedule of that day, the Sukhoi was prohibited from flying lower than 10,000 metres. I believe now, and believed at the time, that the accident happened when the pilot jet violated the rules and dipped below the cloud cover for orientation. I believe that, without realising it because of the terrible weather conditions, he passed within 10 or 20 metres of Yuri and Seryogin's plane while breaking the sound barrier. The air turbulence created overturned their jet and sent it into the fatal at spin

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